[VIDEOENTREVISTA] Leticia Martin: “Las mujeres también ocupan posiciones de amo”

ITratamiento digital: Lucía Molina y Vedia.

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Por Anahí Pérez Pavez (@anahpavez) feminismo

Leticia Martin (Lomas del Mirador, 1975) presentó Estrógenos y causó revuelo con una idea poderosa: que los hombres puedan parir.  Esta autora de otros libros como Breviario o el oficio religioso, La coronación del peón y El gusto, que es además poeta, periodista y madre construyó una novela en una Buenos Aires potencial, enmarcada en una geografía mundial distinta e intervenida al extremo por la tecnología. Martin dicta talleres donde promueve “narrar lo extraño” y le hace honor a esa premisa. Si biopoder era para Michel Foucault la forma de regulación de la vida social desde su interior, haciendo convergir en su dominio disciplina y anatomía, la autora de Estrógenos llegó para encarnar ese fenómeno en la piel –o, más bien, en la uretra- de Martín, su protagonista inseminado. Trasladando al campo de la literatura problemas que académicos como Paula Sibilia trabajaron –“los genes y el ADN están conformando un fuerte dispositivo político”-, Leticia Martín estira los márgenes y crea una novela de ruptura, que enfrenta sentidos comunes actuales acerca del género, el poder, el cuerpo, la política, los regímenes autoritarios y las formas de control. Una vuelta literaria a Foucault y una sofisticada chicana al feminismo que hoy se pretende contrahegemónico. Notas al pie conversó con ella. Aquí el documento audiovisual realizado con la colaboración de Carmen Herrera y, a continuación, la transcripción de la entrevista.

#N1 ¿Por qué elegiste hacer ciencia ficción?

No pensé tanto en el género, pensé en la historia. Empecé a escribir la historia que tenía, me parecía que era más fácil ponerlo en el futuro. Es un futuro distinto, más puesto en los desarrollos genéticos que en lo que viene a traernos la máquina, el robot, la nave espacial.

#N2 ¿El realismo no te alcanzaba?

Hice un proceso de alejamiento de lo real y de trabajar la ficción desde un lugar un poco más objetivo. Separarla, trabajar la tercera persona, alejarme un poco del objeto para narrarlo y me parecía que irme al futuro me iba a ayudar mucho a eso.  Porque vos estás en otro mundo, nadie puede hacer ninguna relación con tu vida porque es el futuro. En ese sentido jugué a “chau, me voy a otro lado y nadie me va a venir a preguntar nada”. Desde ese lugar sí elegí el género o elegí desde donde narrar y decididamente me alejé de lo realista. Me parecía que era algo que estaba más de moda. Estás contando todo el tiempo lo que hacés, tu vida, y la verdad es que eso tiene muy poco interés. Y nosotros nos vamos dando cuenta, cada vez más, de que eso tiene poco interés, porque lo experimentamos todo el tiempo cuando estamos en las redes. Entonces, en esa búsqueda, es que dije si nuestra habitualidad pasa por todo el día contar lo que hacemos, ser realistas, ser “croniqueros” de nuestra propia vida, la ficción debería ir para otro lado.

#N3 ¿Por qué la disputa entre continuistas y extincionistas?

Yo ya estaba escribiendo esto y a mí me pareció que le faltaba un telón de fondo, un escenario político detrás. La disputa va a tener que ver mucho con la biopolítica y como acá el conflicto central de la novela era los hombres engendran, algunos hombres deciden engendrar porque las mujeres ya no lo hacen; ocupan los cargos de poder, se ocupan de gobernar, se ocupan de ampliar sus libertades, se ocupan de cosas que hoy en la realidad por ahí no todas las mujeres se pueden ocupar y entonces ese espacio queda libre.

#N4 ¿Cómo pensaste el cuerpo en Estrógenos?

Yo pensé el cuerpo como las plantas. Había traído un helecho de mi casa al departamento donde me mudé y se estaba secando y me di cuenta que le faltaba humedad. Acá no hay tanta tierra, no hay mucho lugar, hay un patio muy chico, y me quedé pensando en algo que en algún momento había leído que es que las plantas se adaptan, el helecho se transforma de una manera, hace las hojas más chiquitas pero sobrevive. Entonces pensé el cuerpo como una cosa puramente fisiológica, sin cultura, sin simbologías, sin simbolismos. ¿Qué pasaría?, ¿el cuerpo se adaptaría como una planta al ambiente para sobrevivir? Probablemente sí, esa es mi parte optimista en esta historia. Pensar que el cuerpo es bastante más elástico de lo que parece, más dúctil. La historia de la humanidad ha demostrado que pudo sobrevivir a cosas bastante catastróficas, que el propio hombre generó. Lo que le hacemos a nuestro cuerpo, empastillarnos, drogarnos, probar experiencias distintas de cosas que le metemos y le sacamos al cuerpo, tatuarnos; todo lo que hacemos con el cuerpo, que son un montón de cosas, a algún lugar nos va a llevar.

#N5 ¿Cómo pensaste las relaciones de poder en Estrógenos?

Para mí las relaciones siempre son relaciones de poder, en el sentido que lo dice Foucault, el poder es algo que no está en ningún lado, que se mueve, que es lábil, y las relaciones se entablan siempre de formas asimétricas. Tendemos siempre que tenemos relaciones a que haya cierta simetría, pero es como un ideal. Es como “tendemos a ser libres”.

#N6 ¿Cómo están posicionadas las mujeres en ese entramado?

Las mujeres también ocupan posiciones de amo, posiciones de dominancia, posiciones de violencia. Si no es como poner a la mujer por afuera del mundo, es la víctima. A mí me gusta más el discurso de que las mujeres somos una mayoría no representativa. Somos una mayoría que en los ámbitos que vos mires no está representada. Si hay ochenta mujeres y veinte hombres y en el Congreso tenés ochenta hombres y veinte mujeres por más que tengas variedad y las mujeres formen parte, no representan la mayoría que son, y eso es llamativo y para observar.

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