Amor moderno: ¿por qué una inglesa vino a sacarle fotos a los telos porteños?

Fotografías: Alice Zoo / Tratamiento digital: Lucía Molina y Vedia

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“There is a crack in everything, that’s how the light gets in.”

Leonard Cohen

Por Sebastián De Toma (@sebadetoma)

La mirada de los otros siempre es inquietante, incomoda. Incluso en aquellos temas que, a priori, nos podrían parecer banales pero que, tal vez, sirven para mirarnos de otra manera, extrañados dirían los antropólogos sociales. El trabajo de la fotógrafa inglesa Alice Zoo permite justamente eso con un  lugar que los porteños tomamos con naturalidad. O que borramos de nuestras conciencias colectivas salvo bien de uso. Hablo de los hoteles alojamientos o “telos”, que la fotógrafa retrató con una cámara analógica para darle forma a un proyecto al que llamó Amor moderno (Modern love, como la canción de David Bowie).

Alice visitó la Argentina por primera vez en 2013: a sus 22 años estuvo trabajando en una chacra mendocina durante unos meses y, por supuesto, sacó muchas fotos que terminaron formando parte de un trabajo que llamo “Hasta el Cielo” (puede verse y leerse sobre el acá). En 2015, tras hartarse de Londres, decidió volver a nuestro país por una nueva temporada. Pero esta vez, los proyectos fotográficos fueron otros. Uno buscó retratar lugares y protagonistas de los distintos movimientos y expresiones que protegen los derechos humanos (es muy interesante y puede verse acá). El otro fue el de los telos. Hoy esta profesional, ya de vuelta en su país de origen desde marzo de este año, realiza coberturas fotográficas para distintos medios de comunicación como el reconocido portal Vice News.

Fotografía: Alice Zoo
Fotografía: Alice Zoo
La cultura de los telos

Parte de las múltiples experiencias que vivió Alice en sus viajes a Buenos Aires fue la de escuchar sobre “la cultura de los telos”. Esto le resultó “muy alejado de su experiencia cotidiana en el Reino Unido” y, según cuenta Alice en una entrevista vía mail con Notas al Pie, el hecho de visitarlos y conocerlos disparó el querer encarar un proyecto fotográfico que los tuviera como centro.

La razón de que los telos existan es tanto la situación económica local y los valores familiares como hecho de vivir con los padres hasta los treinta y tanto, de acuerdo a lo que expresa en su web. “En el Reino Unido no deben preocuparse por si hay padres que los escuchan porque ya no viven con ellos”, dice. Por eso, expresa, que los telos son increíblemente populares: “ofrecen privacidad entre vos y tu amante o esposa”. O los jóvenes pueden ir después de una salida nocturna a “tener sexo y fumar marihuana”.

Fotografía: Alice Zoo
Fotografía: Alice Zoo

Cuando leí lo que Alice contaba sobre cómo vivimos me resulto raro. No tengo la percepción, por ejemplo, de qué todos vivimos con nuestros padres hasta después de los 30. Me pregunto, sin embargo, si de veras somos así. Pero hay preconcepciones de ambos lado; en el caso de la fotógrafa, tenían que ver con sus ideas acerca de cómo sería entrar a un hotel alojamiento. Ella le contó a la revista Wonderland que, “antes de visitar un telo, creo que sobreestimé el estigma que los rodeaba y por eso ponía nerviosa y hasta me avergonzaba ir a uno. Pero, cuanto más iba, más me daba cuenta que los telos eran un lugar aceptado por la sociedad y que muchas personas los usaban: vi a parejitas jóvenes y cool entrar y salir tan seguido como vi a gente mayor hacerlo e incluso a una pareja que tenía unos 80 años”.

Para visitarlos no tuvo otra opción que la de ir como una cliente más. “Intente entrar a ellos contando mi proyecto pero contactarme con los dueños resulto muy difícil y cuando lo lograba me decían que tenía que pagar como cualquier hijo de vecino”, recuerda. De hecho, decidió entrar en ellos acompañada por su novio de aquel entonces para “parecer legitima y no una loca rara con un trípode; nos causaba risa que él tuviera que sentarse a leer el diario mientras yo sacaba fotos y nunca usábamos la habitación como se suponía que hiciéramos”.

En la presentación web de su proyecto habla de las habitaciones temáticas (espacial, Moulin Rouge, egipcias), que tiene “room service que ofrecen desde hamburguesas hasta juguetes sexuales”. En los seis o siete hoteles que visitó sintió lo mismo: un fuerte aroma a cigarrillos, los mismos “estándares de limpieza, con los accesorios del baños rodeados por una cinta con la leyenda ‘Desinfectado’, opciones similares en iluminación y música y nada de luz natural”, comenta. “A pesar de las distintas variedades existentes en la oferta de hoteles y habitaciones, la atmósfera era parecida en todos ellos.”

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Fotografía: Alice Zoo
Amor moderno

La experiencia, como dicen algunos filósofos, supera cualquier registro que el ser humano pueda dejar tras de sí. Alice quedó impresionada por lo estéril e impersonales que son los lugares donde se supone que uno se deja llevar por sus fantasías. Ella quería mostrar tan sólo los “extraños colores y la ambientación de las habitaciones” pero fue incapaz (según ella) de lograr transmitir toda la atmosfera que los rodea”, el olor a humo impregnado en las paredes, los sillones, las camas, las cortinas. Tanto así que ahora asocia “el olor a humo rancio con los telos y con el sexo”.

Así, esta alien de los telos se chocó de frente con todo lo de industrial que tiene nuestra particular manera de vivir el amor y las fantasías. Afirma que “el amor moderno puede ser una mercancía, puede ser regulado como cualquier otra cosa: algo tan básico e instintivo como el amor puede complicarse y burocratizarse”. El mejor ejemplo, según la fotógrafa británica, es el de una “hamaca sexual, con todas sus cadenas y agarraderas” que vio en una de las habitaciones. En este sentido, explica, la tarea que se autoimpuso la llevó a reflexionar sobre la naturaleza de las fantasías y cómo puede utilizarse la novedad para satisfacerlas: “Me divirtió estar en habitaciones que no tienen mucho que ver con las típicas fantasías sexuales, como la que ambientada como un lugar futurista, o la que se parece a la cabina de un barco de madera”.

Fotografía: Alice Zoo
Fotografía: Alice Zoo

La frase de Leonard Cohen que abre la nota cobra aquí su significado: incluso a través de estas fotos sobre un lugar estandarizado en donde nos sacamos las ganas puede echar algo de luz, poquitita, a una de las tantas formas de vivir el amor. En este caso, es la nuestra, vista a través de la lente, a miles de kilómetros de distancia y a años luz en lo que a formas de sentir se refiere. Así lo vivió Alice Zoo: “La vida en la Argentina es mucho más tranquila, nada parece funcionar del todo pero las cosas parecen más relajadas y las personas son más abiertas. En el Reino Unido todo es más funcional y estable, pero hay menos cariño y menos calor humano”.

Fotografía: Alice Zoo
Fotografía: Alice Zoo

Web: www.alicezoo.com

Instagram: alice.zoo

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